La raíz del odio

La raíz del odio

Piensa por un momento en ese influencer que no te agrada para nada. Esa celebridad que consideras un poco tonta y de la cual no entiendes de dónde surgió todo lo que tiene…

Ahora, es momento de hacerse una pregunta incómoda. ¿Es odio, desagrado, o … envidia?

Mi teoría es la siguiente:

El cáncer de un talentoso es ver a alguien con mucho menos talento que él, teniendo iguales o mejores resultados. Es inevitable que surja una pregunta: Tú podrías estar en el mismo lugar que esa persona ¿cierto? En tu interior algo te dice que, por mucho, eres más capaz, inteligente o merecedor de lo que esa persona tiene. No importa si nos referimos a atención, dinero o contactos.

Alguien una vez dijo, que personas mucho menos capaces que tú, están donde tú quieres estar por el simple hecho de haberse atrevido. Y eso, creo, nos puede comer de arrepentimiento toda la vida.

Hay algo que me gusta mucho en la forma de pensar de Gary Vaynerchuk. Él dice que si estás entre tus 18 y 30, no tienes idea de lo joven que estás. Y que este, es precisamente el momento de arriesgarte. Ahora, imagina llegar a los 40 o 50, y decirle a tus hijos “yo hubiera sido un muy buen conductor de televisión”, pero no saber qué responder cuando te pregunten: “¿por qué no lo fuiste?” “¿qué te detuvo?”.

Lo entiendo. Puede sonar a un “todo se puede”. Pero no, sabemos que no.

Hay algo muy bello en la teoría del caos y es que diferencias diminutas en el comienzo de dos cuerpos, causa resultados increíblemente distintos. No digo que lo que cabe en tu mente, cabe en tu realidad. Pero sí creo que al llegar a ciertas edades, lo único de que lo que querrás estar seguro, es que cuando menos lo intentaste.

Una vez le preguntaron a Roberto Martínez si él le pedía cosas al universo. Y dijo que no tanto. Él pedía salud y la capacidad de que las cosas dependieran de su trabajo. Que su vida funcionara bajo meritocracia, en pocas palabras. Porque si algo no funcionaba, al menos él iba a saber que puso toda las cartas que pudo sobre la mesa. Y eso, se me hace algo muy inteligente.

Si funciona o no, a veces no dependerá completamente de nosotros. Pero estoy seguro a que preferirás pensar “no funcionó” a un “no sé que hubiera pasado”.

Pero volviendo al tema de la envidia. Esa persona… ese personaje que te causa ciertas vueltas de desagrado en el estómago, al menos lo intentó.

¿Podrás vivir con eso?

-Jose.

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